Rie cuando puedas, llora cuando lo necesites

Esta es la letra de una canción, que aunque no acostumbro a escuchar hip-hop español, hay que reconocer que algunos temas tienen buenas letras y esta es una de ellas; una historia con la que quizás me siento bastante identificada.

 

El Chojín – Ríe cuando puedas

Eyyy…
Ríe cuando puedas.
Llora cuando lo necesites.
Es el Chojín. Striptease 2007… aha!
Bien…
Ahí me tenéis en uno de esos días
en los que nadie te coge el teléfono
y las paredes se te echan encima.

Yo sé que siempre hay salida,
pero saber que todo irá mejor
no quita que me sienta hecho una porquería.

Pasan los años, los proyectos, los sueños…
¿Recuerdas cómo querías ser cuando eras pequeño?
Crecer es darse cuenta
de que la vida no es como quisieras que fuera.
Todo es mucho más complejo.

Responsabilidades, luchas, deberes…
Sonreír cuando no te apetece…
Mentir para no hacer daño a la gente que quieres.
Fingir cuando perfectamente sabes que te mienten.

¿Merece la pena hacer lo que se supone que debes
más veces de lo que realmente quieres?
¿Por qué terminé haciendo lo que todos hacen
si se supone que siempre me sentí diferente?

He sido un cobarde disfrazado de valiente.
Siempre pendiente del qué dirá la gente.
Escondo mis miedos para parecer fuerte.
Pero ya no más, es hora de ser consecuente porque…
Porque creo que lo he visto, amigo, y…

[Estribillo]
Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
Ser honesto con uno mismo,
centrarse en lo importante y olvidarse del ruido.

Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
No obcecarse con los objetivos,
tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.

Con este tema me hago una promesa:
Y es hacer lo que sea para encontrar soluciones, no problemas.
Sé que no soy perfecto.
Bien, no me castigaré más por no serlo.

Voy a aprender a decir que no,
a aceptarme como soy, a medir el valor.
Porque a veces fui valiente por miedo.
Sé que suena extraño, pero ¿sabes qué?
Lo peor de todo es que es cierto.

Hoy busco dormir a gusto.
No suena muy ambicioso,
pero créeme, es mucho.

Llevo treinta años estudiando la vida.
¿Que no hay mal que por bien no venga?
Eso es mentira.

Me centraré en lo importante:
En mi familia, mis amigos, mi pasión por el arte…
Aceptaré que tengo derecho a estar de bajón de vez en cuando,
porque estar de bajón es humano.

No pienso rendirme ante ningún problema.
Confío en mí y soy capaz de vencer lo que sea.
Volveré a caer millones de veces,
pero siempre volveré a erguirme,
porque me di cuenta de que, oh…
Oh sí, amigo, me di cuenta de que…

[Estribillo]
Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
Ser honesto con uno mismo,
centrarse en lo importante y olvidarse del ruido.

Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
No obcecarse con los objetivos,
tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.

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Esas incertidumbres que nos rodean (Sondire)

Gente que va, gente que viene y gente que no sabe si va o viene. Los observaste durante un buen rato, y tras no hallar ninguna respuesta clara sobre aquello que tú querías descubrir, decidiste seguir observando un rato más. Te hiciste de nuevo la misma pregunta, y una vez más te quedaste sin encontrar la respuesta. “¡Quisiera saber!”, te dijiste a ti mismo. Decidiste dejar de mirar a través de la ventana, y optaste por salir afuera y mezclarte con toda esa gente. Seguramente no pensaste que alguien más podría tener la misma afición que tú, alguien que te sirvió de escenario en numerosas ocasiones, cuando tú estabas ahí acechando tras el cristal de una de las miles de ventanas que pueblan las fachadas de esta ciudad. Hoy esa persona ocupa tu lugar, hoy es ella quien te ve pasar por ahí, desde su ventana. Ella también se hace las mismas preguntas que tú te has hecho en tantas ocasiones, y al igual que tú, al no encontrar una respuesta clara y contundente, decide olvidarse de todas esas incertidumbres que habitan en su cabeza y sale a pasear por ahí. Os habéis cruzado por la calle sin percataros de ello y más tarde habéis compartido los asientos de un autobús, y ha sido allí donde entablasteis una pequeña conversación.

Te preguntarás cómo es que yo sé de ti, de tu afición, y de la otra persona. Pues bien, te veo a diario desde la ventana de la oficina donde yo trabajo; veo cómo pasas todos los días varios minutos ante la ventana, sin mirar a ningún punto en concreto; simplemente miras, observas. La otra persona vive en los edificios de enfrente de mi casa, y también a ella la he visto vigilando tras el cristal.

Hoy estaba yo sentada en el autobús, detrás de vosotros, y se me ocurrió escribirte esta nota y depositarla cuidadosamente en el bolsillo de tu cazadora. Bien, ahora ya sabes que hay más gente que tiene tus mismas inquietudes y tus mismas aficiones. Como ves, lo tuyo no es un caso aislado, nunca lo fue. Puedes comentárselo a la otra persona si vuelves a coincidir con ella. ¡Bienvenidos al club!, el club de los que seguimos deambulando día tras día, en la cara oculta del abismo. ¡Hasta pronto!

LAS HAZAÑAS DE KIKA

Hola, soy Kika y hace siete meses ya desde que me crearon, y aquí estoy como de costumbre, reunida con mis compañeras contándonos las innumerables hazañas que nos ocurren a diario y pasando así un ratito entretenido. Antes de todo, he de decir que yo soy una tanga de color azul eléctrico y muy muy sexy. Lo mejor de ser una tanga es cuando estamos todas reunidas en el cajón contándonos nuestras aventuras y también alguna que otra desventura. Bueno, voy a comenzar a relatar mi historia desde el principio. Recuerdo cuando en las primeras semanas de mi vida yo estaba metida en una tienda de ropa interior; una gran lencería en la cual yo permanecía colgada de una percha junto a un montón de compañeras de las cuales guardo buenos recuerdos, aunque desde que me sacaron de allí, no he vuelto a ver a ninguna. Bien, al principio tengo que reconocer que mi vida fue un poco monótona; todo el día colgada de la misma percha y oyendo comentarios de chicas y mujeres indecisas que no sabían a quien de nosotras elegir: “Esta no, que es muy cara”, “este color no me sentará bien, no me gusta”, “esta es muy grande para mi”… Así que pasé allí una temporada siendo colgada y descolgada, mirada y remirada por diversos ojos escrutadores, hasta que al final Shanice; una joven de 25 años me compró, me llevó a su casa y allí me colocó en un cajón con otras tantas tangas y braguitas. Nada más que entré a formar parte de esta nueva comunidad fui muy bien acogida, al principio, pero después… Verás, mis compañeras me pusieron un poco al corriente de lo que iba a ser de mi vida próximamente, ya sabes; cual es la parte del cuerpo humano femenino en la que estaré colocada, etc, etc.

Vero y Luzi eran las más veteranas del cajón y fueron las que más cosas me contaron basadas en sus propias experiencias, sin embargo pronto desaparecieron del cajón y no volvieron nunca más. Estaban ya bastante descoloridas y viejas pero eran guays. Para las demás tangas y braguitas que seguíamos en el cajón, este era un misterio grandísimo. A veces temíamos que nos llegara ese momento y otras veces lo deseábamos; pensando en que quizás iríamos a parar a un sitio mejor aún.
Durante las primeras semanas de mi nueva vida en aquel cajón lo pase genial. Estaba claro que yo era la favorita de Shanice. Por aquel entonces yo era joven y tenía un color azulito muy bonito y algunas de mis compañeras empezaron a envidiarme; sobretodo algunas que cada vez pasaban más tiempo en el cajón. Estas no eran de las que se iban y no volvían sino que casi siempre permanecían dentro del cajón, y eso era  aburridísimo a juzgar  por lo que  ellas mismas decían, con un cierto  toque de  envidia. Yo entraba  y

salía del cajón muy a menudo. También estaba muchas veces en el tenderete de la ropa, donde coincidía con algunas de mis compañeras de cajón y otras prendas interiores procedentes de otros cajones de otras chicas con las que convive Shanice. Además también había otras prendas destinadas a cubrir otras partes del cuerpo, y en el tenderete de enfrente había calzoncillos, Oh sí! Yo aún nunca había tenido contacto con un calzoncillo pero mis compañeras me habían dicho que eran muy graciosos. Más adelante tuve oportunidad de conocer a varios personalmente.
Recuerdo la primera vez que Shanice me utilizó, humm! eso nunca se olvida! mi primer contacto con “aquello” de un humano! Después descubrí que existen dos tipos de humanos y por lo tanto dos tipos de “aquello” diferentes. Las tangas como yo tapamos lo de las chicas, pero los calzoncillos tapan lo de los otros humanos; los chicos. Esto me lo contó Pumy, el primer calzoncillo que conocí. Después yo misma fui observando y descubriendo muchas curiosidades sobre estos tremendos seres; los humanos.
Bien, pues en mi primer contacto con “aquello” de Shanice no pasó nada de eso otro… que me habían contado mis compañeras, simplemente al día siguiente ella me metió en la lavadora, después me tendió al sol, qué bien se estaba allí! Luego volví de nuevo al cajón con mis compañeras. Pero hubo muchas veces más que Shanice me eligió a mí y viví momentos verdaderamente agradables. Uno de esos momentos fue cuando conocí a Pumy; un calzoncillo que había conocido ya a varias tangas en su vida. Aquella noche, cuando Shanice se fue a dormir, eso pensaba yo… no entendía por qué esa noche ella se deshizo de mi y me dejó ahí tirada en el suelo de mala manera, como tampoco entendía por qué esa noche iba a dormir con otro humano. Yo yacía ahí en el suelo; sola y triste, sin mis compañeras, pero pronto alguien aterrizó junto a mí. Era un calzoncillo, se presentó, se llamaba Pumy. La verdad es que fue muy agradable la conversación que entablé con este primer calzoncillo que conocí, (después he conocido a otros tantos más) mientras observábamos a Shanice y al otro humano, que se llamaba Jhonny, según me informó Pumy. Así él me ayudó a comprender… Shanice y su compañero no iban a dormir, yo estaba equivocada, iban a “echar un polvo” así lo llaman vulgarmente los humanos, me comentó Pumy. ¿Y qué es eso? pregunté yo. A lo cual él, tras soltar unas carcajadas, me informó en pocas palabras: echar un polvo es que “aquello” que yo estoy destinado a tapar en Jhonny entra y sale y entra y sale en “aquello” que tú tapas de Shanice.
-Ah! Te refieres a los agujeritos esos que tiene Shanice. -Le dije a Pumy.
-Sí, todas las chicas los tienen. -Me respondió él.

-Ahhh! ¿Y entonces  qué es lo que tú tapas a Jhonny? Supongo que algo largo que llevará colgando, no? -Pregunté yo.
-Exacto. -Me dijo él-. Los chicos llevan el pene colgando por delante y por detrás también tienen un agujerito.
-Vaya, vaya! Curioso esto de los humanos! Al principio pensé que todos eran como Shanice. -Comenté yo.
-Nooo! Que va! Hay humanos masculinos que llevan aquello que tapamos los calzoncillos y humanos femeninos, que son quienes utilizan las tangas como tú. Buh! Y no veas qué bien se lo pasan cuando se juntan unos y otros. – Me explicó él. -Mira, mira, escucha!
-Uy! Nunca había oído a Shanice hacer esos ruidos tan extraños.
-A Jhonny ya le he visto varias veces así con esta chica y también con otras, antes. Y según tengo entendido a algunas chicas no les parece bien que Jhonny meta su “aquello” en “aquello” de otras chicas.
-Ah no? Y si Shanice se fuera con otro chico y su aquello?
-Eso tampoco le gustaría a Jhonny, estoy seguro. Los humanos discuten muchas veces por ese tema.
-No lo entiendo.  Supongo que cuando conozca más a estos seres entonces comprenderé. -Respondí.
-Bueno no te preocupes, hace tiempo que yo los observo y tampoco acabo de comprender sus comportamientos. Pero…Buh! No sabes nada de estos humanos tú! Son increíbles! Y cómo nos lo pasamos nosotros aquí curioseando y mirando a estos seres, eh? -Me dijo Pumy.
-Vaya! Ahora entiendo por qué a mis compañeras las gusta tanto salir del cajón.
-Lo mejor es cuando terminan y nos recogen para taparse otra vez, están húmedas esas partes que tenemos que tapar y al mismo tiempo muy calientes, y qué gustito da, ya lo verás.
-Mira, creo que ya vienen a por nosotros. -Le comenté. -Encantada de conocerte Pumy, a ver si coincidimos otro día y te cuento cómo me ha ido.
-De acuerdo. Nos vemos!
Días después me enteré que a Pumy le había ocurrido algo terrible: estando colgado en el tenderete, la pinza que lo sujetaba cedió tras una impetuosa ráfaga de viento y él cayó al suelo. Permaneció allí varias horas hasta que un humano que pasaba por allí, vestido con un buzo de color verde, lo recogió con su escoba y lo depositó en un contenedor. Esto me lo contaron algunas de mis compañeras que en ese momento estaban en el tenderete y lo vieron todo. Pobre Pumy! ¿A dónde lo habrán llevado?
Así es la vida de una prenda interior; hay momentos muy felices pero también hay otros muy tristes, poco
a poco fui percatándome de ello. Y me consta que los humanos son tan ajenos a nuestra alegría como a nuestro sufrimiento. Ellos solo piensan en su satisfacción!
Hubo un día que gocé como nunca había imaginado; cuando mis compañeras de cajón me relataban historias tan fogosas yo sencillamente no las creía pero me entretenía con ellas. Ahora se que esas historias quizá fueran reales. La mía sucedió en una calurosa noche de verano: Shanice se desprendió de todas sus prendas al igual que su acompañante, menos de mí. Se metió en el agua y allí de deshizo de mí. Yo estaba empapada del agua del mar, la cual me cautivó con su frescura combinada con ese exquisito sabor salado. Shanice jugueteaba conmigo entre sus manos y pronto me intercambió por los calzoncillos de su compañero, quien acto seguido se tapó conmigo… Oh! qué sensación tapar aquél aparato largo y duro, buh! qué calor sentí.
Ambos humanos juguetearon en el mar con sus manos en “aquello” de su pareja, me apartaban hacia un lado para dejar al descubierto aquello que por cierto aprendí que los humanos llaman “pene”. Mientras ellos disfrutaban yo conocí a Dusky, quien estaba gozando tanto como yo de aquella sensación nueva para los dos.
Después los humanos salieron del agua y secaron sus cuerpos con una toalla, se vistieron, rieron y más tarde se despidieron y aún con el cabello algo mojado cada uno se fue para su casa. Entonces yo me di cuenta de que ya no era mi dueña Shanice, sino que mi nuevo dueño era Uriel. Pronto fui a parar a un cajón lleno de calzoncillos, qué vergüenza pasé al principio, sin embargo todos me acogieron estupendamente y además me di cuenta de que también había otra tanga al fondo del cajón. Supuse que debería llevar allí algún tiempo y no me equivoqué; pronto yo acabé junto a ella al fondo del cajón. Sin embargo no nos resultaba nada aburrido estar allí metidas ya que nuestros compañeros nos contaban muchas anécdotas que fueran reales o no, nos hicieron reír un montón.
Unas semanas después, mi nueva compañera y yo fuimos envueltas en papel de regalo; de color lila con estrellitas plateadas, y algunas horas después una chica nos desenvolvió mientras sus labios dibujaban una sonrisa. Dijo a Uriel que éramos un regalo estupendo y enseguida nos depositó en un cajón junto a otras tangas y demás prendas interiores.
Y bien, así ha ido trascurriendo mi vida hasta el día de hoy; he vivido en algunos cajones, he dormido en bastantes  habitaciones  diferentes y he tenido varios dueños: primero las señoras  de la  tienda, después
Shanice, luego Uriel y actualmente Cissoko.

Tan solo espero seguir disfrutando durante largo tiempo de esta alocada vida que llevamos las prendas interiores, debido a estos humanos que tanto ansían ponernos en sus cuerpos, con el deseo de poder elegir a otro humano que se encargue de volvernos a quitar más tarde.
Uy! Si yo volviera a nacer me gustaría convertirme, sin duda alguna, en un tremendo ser humano.

*Sondire*

Wizard

DELIRIOS EN ESTADO DE COMA

Estando yo aburrida en mi habitación en un día gris a finales del mes de Noviembre; de pronto acude a mi mente un oscuro pensamiento, una tétrica pregunta: ¿Y si me muero ahora? Sí, podría sucederme, ¿por que no? Me encuentro bien de salud y además no me apetecería tener que morirme en esta etapa de mi vida, pero… ¿acaso los humanos decidimos cuando queremos morirnos? ¿acaso viene la vieja de la guadaña y nos pregunta si nos apetece irnos con ella o si preferimos que venga a por nosotros otro día? No, pués claro que no, eso sería demasiado cómodo.Pero… Entonces…. ¿Y si me muero ahora? Y si me muero… ¿cómo sabré que estoy muerta?, ¿qué se sentirá? Es curioso y jodido a la vez, ya que para saber esa sensación hay que morirse, pero una vez que uno está muerto… ¿qué?

Perdida en estas preguntas sin respuestas se me ocurre mirar a la puerta y veo el pestillo echado, que es como suelo tenerlo habitualmente por pura rutina. Entonces pienso: si muero con el cerrojo echado tardarán un tiempo en darse cuenta qué ha sido de mí. Mis compañeras de piso podrían pensar que dónde me habré metido durante cuatro o cinco días quizás. Además me llamarían del curro y oirían sonar el móvil y después… Silencio! Supongo que alguna de ellas acabaría llamando a mi puerta con algún que otro pretexto y tal vez empujada por una cierta curiosidad intentaría abrir la puerta y me hallaría aquí tumbada y ausente, eso si no hubiera echado el pestillo, claro!

Pero… ¿y si no abre la puerta ninguna de mis compañeras? ¿y si resulta que hasta que no huelan raro…? Lo cierto es que sería curioso ver qué caras pondrían. ¿Qué harían? ¿Cómo reaccionarían? Seguramente cogerían mi teléfono móvil; suponiendo que aún le quedase batería, y llamarían para informar. Elegirían un número al azar o quizá unos cuantos, que más da; correría de mi cuenta y ya no la necesitaré nunca más. Hablarían con alguien y darían la nefasta noticia.

Si, eso es lo que deben haber hecho ya. Creo que he muerto, ¡es espantoso! De pronto veo a mis familiares en torno a mí y con unas expresiones mitad de rabia, mitad de tristeza. A mí me gustaría poderlos decir: Joder, no me miréis así, yo no he elegido la muerte, ¡os lo juro! ¡Venga! Hacedme la autopsia y veréis como no me he drogado. Ah! Y… ¿para qué lloráis? Vuestras lágrimas no van a ablandar a esa degenerada que me llevó con ella sin consultarme antes. Y por cierto, me gustaría que supierais que la muerte; a la que siempre se la representa como una vieja vestida de negro, portando una  guadaña… no es más que una de  tantas almas  mentirosas y  vagabundas  que habitan  en lo  que  conocemos como universo. Pués bien, una de estas almas me engañó; me dijo que había otro cuerpo mejor para mí, en un entorno más favorable para yo poder realizar mis  metas. Me engatusó para que fuera a verlo y me dijo que si no me convencía podría volver. Me indicó la dirección y me fui sin pensarlo más dejando este cuerpo aquí tendido. Luego me dí cuenta del gran error que cometí: en mi nuevo cuerpo… ¿quién me iba a reconocer? Intenté volver a este mi cuerpo pero ya no era posible; un alma solo puede entrar una vez en cada cuerpo y si lo abandonas… entonces ya no queda más remedio que buscar otro cuerpo. Vaya putada que me ha hecho; miradla como se descojona de risa y vosotros ahí llorando! ¿No os dais cuenta? No, claro que no, si yo estoy muerta realmente no puedo contaros esto. No puedo revelar este misterio.

 Así que esto es lo que descubrimos los humanos cuando el cuerpo de uno mismo se convierte en fiambre, me dije a mi misma. Bah! Pero si yo no estoy muerta ¿no?, solo estoy aquí tumbada en mi habitación, pensando en estas cosas. ¡Un momento! Pero entonces… ¿cómo es que ahora sé el misterio de la mera existencia? ¿Cómo sé que las almas que nos engañan y nos envían a la muerte viajan desde un mundo inferior al nuestro y pretenden ocupar los nuevos cuerpos que nacen en este mundo? ¿Cómo sé que yo debo emprender viaje a un mundo superior a este; de mayor calidad, y que para poder ocupar un nuevo cuerpo allí primero he de inducir a un alma de allá a que abandone su cuerpo? Es decir, engañar como me engañaron a mi. ¡Engañar! O quizá no se trate de eso, puede que simplemente sean las normas de este “juego” para pasar a la siguiente fase; al siguiente curso de la vida así como los estudiantes pasan a un curso superior, tras aprobar unos cuantos exámenes. Sin embargo, los estudiantes pueden aprobar o suspender y… ¿cómo sabré yo si he aprobado o suspendido? ¿cómo sabré si debo viajar al siguiente mundo o si debo quedarme otra vez en este? A mi me gustaría viajar, pero… ¿y si me equivoco y luego tengo que volver? ¿Es que nadie va a ayudarme?

*****

– Zarunaaaaaaa! Zaruna! ¿Puedes repetirme así en resumen la lección de hoy? – Me dice el profesor irónicamente.

– Uy! Creo que me he quedado dormida otra vez en clase de historia. – Me digo a mí misma. Levanto la cabeza del libro y… ¡qué horror! Toda la puñetera clase mirándome con esa sonrisa  estúpida que todos los estudiantes ponemos cuando pillan in fraganti a otro.

– Quiero que mañana me traigas un resumen por escrito de esta lección. – Me ordena el profe.

– Qué alivio! Estoy viva. – Pienso – Todo ha sido un sueño, pero… ¿y si es un sueño premonitorio?

*****

Vaya! ¿Ahora qué sucede? ¿Dónde está el profe y los alumnos con sus sarcásticas sonrisas? ¿Quién es esta señora vestida de blanco y por qué me está mirando de tan cerca? ¿Qué hacen aquí mis hermanas? ¿Por qué me duele tanto la espalda?

Creo que empiezo a recordar… Lo último que recuerdo… yo patinando salvajemente y cuesta abajo, y de repente… me encuentro delirando sobre mi propia muerte.

Ahora veo a mis hermanas sonreír; la señora del traje blanco les ha dicho que me pondré bien, que estoy saliendo del coma. Entonces comprendo que he tenido un accidente con los patines. Me he debido dar un buen porrazo y perdí totalmente el conocimiento y he estado soñando todo este tiempo: soñé que me había quedado dormida en clase de historia y que mientras el profesor explicaba, yo soñaba algo… ¿qué es lo que soñaba? Vaya! No recuerdo nada más. Pero… ¿Y si me muero ahora? ¿Y si estoy muerta ya? ¿Es que nadie va a ayudarme?…

-Sondire-

Girl 1

Cuento de Nasrudin

LA MUJER PERFECTA 

Nasrudin conversaba con un amigo.

– Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?

– Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.

Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.

– ¿Y por qué no te casaste con ella?

– ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Escrito de Walt Whitman

***NO TE DETENGAS***
 
No dejes que termine el dia sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesias si pueden
cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en
protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continua:
tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
 
 
(Walt Whitman)

Na-na-na-na